1. Reemplaza los focos tradicionales

Los focos halógenos utilizan 10 veces más electricidad que los de bajo consumo o las Led. Claro, son más caras, pero se amortizan mucho antes de que termine su vida útil (entre 8.000 y 10.000 horas). Es un cambio de los más simples que puedes hacer.

Nuestras acciones podrían tener un gran impacto no sólo en nuestros bolsillos sino también en el medio ambiente.

2. Desenchufa siempre que sea posible

Apaga todo aquello que consuma energía cuando no lo estés usando. No vas a desenchufar la refrigeradora, está claro, pero sí puedes hacerlo con la pantalla de la computadora o la televisión cuando te vayas a dormir. En Laptops y otros dispositivos eléctricos, utiliza el modo suspensión y ellos solos se apagarán por completo cuando no los toques durante un rato.

3. Date duchas cortas

Sí, el chorro de agua caliente por la cabeza es relajante, pero no deberías tardar en ducharte más de 7 minutos. Dejarte llevar por las sensaciones agradables y tardar 20 minutos se puede traducir en cientos de soles al año, así que, si lo ves necesario para no tardar, empieza a cronometrar cuánto tardas.

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4. Apaga las luces

Siempre haz un recorrido por tu hogar para asegurarte de que están apagadas todas las luces que no sean necesarias y, por supuesto, siempre que salgas de una habitación y se quede vacía, déjala a oscuras. La luz representa el 20% del gasto en energía de la mayoría de los hogares, por lo que esta pequeña acción se traducirá en un ahorro real en el transcurso de un año.

5. Lava con agua fría

Los detergentes modernos están formulados para quitar la suciedad y las manchas aceitosas de la ropa incluso en agua fría. Además, a estas temperaturas cuidarás mejor los tejidos y los colores de las prendas aguantarán más tiempo. ¡Todo ventajas!

Y la yapa… Baja el calentador de agua

A menudo, los fabricantes de calentadores establecen la temperatura media del agua en unos 60 grados centígrados, que es lo suficientemente caliente como para que te quemes, así como dañino para las tuberías. Bajando la temperatura a unos 40 grados y regulándola con agua fría para lavar o ducharte, notarás como ahorras energía y dinero.

Además, Cuando acaba el frío, puedes conseguir un importante ahorro en aire acondicionado y uso de ventiladores manteniendo la casa fresquita y protegida del sol usando las cortinas y persianas durante el día y abriéndolas cuando caiga el sol.

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